El genio de la música

El genio de la música

 

Alguien me impedía verlo, pero al instante apareció luciendo su hermosa melena larga y rizada, con sus pantalones brillantes e intemporales, con sus ojos oscuros y su mente privilegiada.

Su aparición logró sorprenderme por sí sola una vez más. Sentía más que admiración por él y, por un momento, que se extiende hasta el presente, deseé conocerlo y ser su amigo.

En seguida pronunció unas palabras espontáneas y sabias que le salieron de lo más profundo y que yo jamás olvidaré. Tal vez su voz lograba dotar a sus frases de un significado nuevo, quizás más indicador o expresivo acerca de la realidad. Era, y es todavía, un genio, alguien que a diferencia de los demás no morirá sumergido por la sociedad devastadora, alguien que no pasará desapercibido porque sus pensamientos residen en un nivel superior al del resto.

Realizó dos movimientos imprevistos y llenos de coordinación que me hicieron apreciar su energía descomunal desde la distancia. Su fuerza era sorprendente y su sabiduría innata se abastecía por sí sola, sin la necesidad de apoyarse en la vulgaridad ajena.

Entonces comenzó la música y él se deslizó por el escenario como si éste formara parte de él. Su talento desplegó todo su esplendor y mis oídos se mostraron incapaces de mostrar todos los matices de su voz.

En aquel momento creí en lo imposible y me pareció apreciar sobre su figura y sobre su mirada un brillo amplio y cegador. Me observó y tras un segundo se comunicó conmigo a través de su mente poderosa. Hablamos mediante la telepatía mientras cantaba y durante la conversación logré conocerlo un poco mejor. Así me confirmé a mí mismo que no me había equivocado lo más mínimo al idealizarlo.

Todas las palabras parecían superponerse sobre una bella melodía.

Parecían navegar sobre la entonación de su voz.

Quien sabe si hoy su inconformismo le habrá acarreado más problemas. De lo que estoy seguro es que sus sueños jamás se convertirán en realidad porque el mundo está demasiado ciego como para permitirlo.

Por ello pienso si verdaderamente pertenecerá a este planeta o si no es más que un hombre tocado por la mano de Dios

Alguien especial que sobresale con luz propia por lo que es y por lo que vale.

Alguien que no debería ver apagada su valía en este asqueroso lugar.

Alguien que nos hace pensar a los demás que la vida es injusta por tolerar que convivan juntas personas como él y personas vulgares como somos los demás.

 

 

El artista, William Faulkner

 

“Un artista es una criatura impulsada por demonios.

No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo.

Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.”

 

William Faulkner

 

 

Tumba de Oscar Wilde

 

Un día, al encontrarse Wilde con un amigo, le pregunta qué había hecho desde el último día en que lo vio, y el interpelado le cuenta cosas insignificantes.

– Nada más – objeta Wilde -. En verdad no valía la pena de haberlo repetido… Tiene usted en los ojos un franco deseo de lo verdadero… Pero, amigo mío, lo que se ha visto carece de interés desde que es cosa vista… Yo le voy a enseñar a mentir… Hay un mundo diario que no merece ocuparse de él, y otro mundo extraordinario, del que debemos hablar: “En una aldea lejana había un leñador al que esperaban siempre las gentes a la vuelta de su trabajo para que les contara lo que había visto.”

– “¿Qué ha visto usted hoy?”

– “Pues hoy he visto en el bosque unos silvanos bailando y tocando alrededor de un fauno, y, junto al mar, tres sirenas jugando con las olas.”

“Al día siguiente, al pasar por el bosque, vio realmente unos silvanos bailando alrededor de un fauno, y al llegar a la playa, tres sirenas jugando en el mar…”

– “¿Qué ha visto usted hoy?… – le preguntaron aquel anochecer, como todos los días, y él dijo:”

– “Hoy no he visto nada”.

 

Oscar Wilde.

 

 

 


He pensado mucho en esto.
Si estamos juntos esto es lo que va a suceder.
Yo seguiré persiguiendo lo que persigo y eso me llevará cada vez más tiempo.
Tú me verás menos cada vez.
Cuando suceda me distraerás y me molestarás porque yo sólo querré tocar piezas en mi cabeza.
Tú estarás más resentida cada vez.
En algún momento me dirás que me tome con más calma la batería, que esté más tiempo contigo.
Y yo no podré.
Empezaré a estar dolido contigo por pedirme eso.
Sentiré que me estás arrastrando y tú sentirás que no es para tanto.
No mucho después nos odiaremos el uno al otro.
Así que deberíamos dejarlo ahora mismo, por todas esta razones.

 

El protagonista hablando con su novia

(Guión de la película Whiplash, director Damien Chazelle)