La filosofía de las tinieblas

La filosofía de las tinieblas

 

Tenebrosa es la noche, trivial es el día,
peleas de gallos abarrotan las esquinas,
las cosas degeneran, se convierten en ruinas
salvo su bella sonrisa; ésa sólo es mía.

La filosofía de las tinieblas se asume,
los pantanos están inundados de pobreza,
el inmediato fin del mundo se presume,
no crece buena hierba entre la maleza.

Alguien se levanta con gran poder,
con ganas de cambiarlo todo y reiniciarlo,
pero los demás sólo saben despreciarlo,
le envidian y se empeñan en joder.
No hay forma alguna de revelarse,
ellos son muchos y el trabajo es grande.

Y en el nuevo reino de las tinieblas
los cuervos campan con total libertad
y recogen los desechos de la deslealtad
y se alimentan de las precauciones
y son parásitos en los trozos de carne
y miran con desprecio a los humanos.
Ellos lo tenían todo, tenían mente,
y todo lo dejaron ir entre sus manos;
su error fue ir a favor de corriente.